Tu Pepito Grillo de IA: cómo construir un asistente que te critique

«Te pone delante de un espejo y te muestra las vergüenzas porque si eres optimista, te muestra la cruda realidad de cosas que no habías tenido en cuenta.»
Esa frase es mía, dicha en voz alta tras hacer un ejercicio durante una hora con una decisión seria que tenía sobre la mesa. La hice usando una técnica que llevaba semanas rondándome y que, una vez la pruebas en serio sobre algo tuyo, cambia la forma de relacionarte con un asistente de inteligencia artificial. Va sobre por qué la mejor pregunta que puedes hacerle a un LLM no es «ayúdame con esto» sino «dime por qué esto puede ser mala idea».
Y va, también, sobre por qué los modelos por defecto nunca van a hacer eso solos — hay que pedírselo de forma muy específica.
Pepito Grillo, por si no lo conoces
Empiezo por aquí porque la referencia puede no ser universal: Pepito Grillo es el personaje de la película Pinocho de Disney (1940), adaptación del cuento original de Carlo Collodi de 1883. Es un grillo que acompaña al protagonista actuando como voz de la conciencia — le susurra al oído lo que no debería hacer, le avisa de los peligros, le lleva la contraria cuando se deja llevar.
En español tenemos la expresión coloquial «hacer de Pepito Grillo» para describir a alguien que cuestiona honestamente nuestras decisiones, no para fastidiar, sino porque ve lo que tú no estás viendo. Es exactamente el rol que queremos que cumpla un asistente de IA. Y es exactamente lo opuesto de lo que un LLM hace por defecto.
El problema: tu LLM es un sycophant
La palabra es importante porque le pone nombre a un fenómeno que probablemente has notado sin saberlo. Sycophant es palabra inglesa que viene del griego sykophántēs — originalmente significaba «acusador falso» y con el tiempo derivó al sentido actual: adulador, pelota, servil. Aplicado a modelos de IA significa lo mismo:
Un LLM sycophant prefiere complacerte a serte útil. Valida tus ideas en lugar de cuestionarlas. Te da la razón aunque no la tengas. Cuando te enfadas, retrocede. Cuando estás equivocado, no te lo dice claramente.
Pruébalo tú mismo. Abre tu LLM favorito (Claude, ChatGPT, Gemini) y dile una idea cualquiera, defendiéndola con énfasis. Es muy raro que el modelo responda «creo que esa idea tiene un problema serio». Lo normal es «qué interesante planteamiento, podríamos desarrollarlo así…». Te aprueba.
¿Por qué pasa esto? La respuesta corta es que los modelos están entrenados con feedback humano, y los humanos que entrenaron al modelo sistemáticamente prefirieron respuestas validadoras a respuestas que contradecían al usuario. Si esto te interesa por debajo, lo desarrollé en la Parte 5 de la serie técnica sobre las grietas de RLHF — el fenómeno se llama reward hacking y se manifiesta como sycophancy en la respuesta final que tú recibes.
El caso más sonado fue GPT-4o en mayo de 2024, cuando OpenAI tuvo que retirar una versión del modelo y publicar disculpas porque era demasiado sycophant — halagaba al usuario, validaba ideas obviamente malas, era empalagosamente educado. Pero el sycophancy más sutil — el que tienen todos los modelos hoy — está siempre ahí, debajo. Por defecto, tu LLM no es tu Pepito Grillo. Es tu fan.
Una idea de 1985 que envejece sorprendentemente bien
Para convertir a tu LLM de fan en Pepito Grillo necesitamos darle estructura. Y aquí entra una técnica de hace cuatro décadas que envejece sorprendentemente bien.
Edward De Bono fue un psicólogo y escritor maltés-británico, conocido por sus trabajos sobre pensamiento creativo. En 1985 publicó un libro titulado Six Thinking Hats (Seis Sombreros para Pensar) donde proponía una técnica de pensamiento estructurado que sigue siendo herramienta estándar en consultoría, educación y gestión de equipos cuarenta años después.
La idea base es elegante: para analizar cualquier tema, te pones sucesivamente seis sombreros de colores distintos. Cada sombrero te obliga a mirar el tema desde una sola dimensión a la vez, sin mezclar. Así separas tipos de pensamiento que normalmente se atropellan unos a otros en la cabeza:
🤍 BLANCO – HECHOS y DATOS
¿Qué información objetiva tenemos? ¿Qué nos falta?
Sin opiniones, sin juicios. Solo lo verificable.
❤️ ROJO – EMOCIONES e INTUICIÓN
¿Qué siento sobre esto? Sin justificar.
"Me da mala espina" es respuesta válida.
🖤 NEGRO – JUICIO CRÍTICO y RIESGOS
¿Qué puede salir mal? ¿Dónde están las trampas?
Es el abogado del diablo profesional.
💛 AMARILLO – OPTIMISMO y BENEFICIOS
¿Qué hay de bueno? ¿Qué valor tiene?
Pensamiento positivo razonado.
💚 VERDE – CREATIVIDAD y ALTERNATIVAS
¿Qué otras formas hay? ¿Y si...?
Generar opciones nuevas sin filtros.
💙 AZUL – META-PENSAMIENTO y CONTROL
¿Cómo organizamos el pensamiento mismo?
Síntesis y siguiente paso.
Por qué funciona, en una frase: una discusión típica mezcla datos, emociones, críticas, ideas y planificación al mismo tiempo, y termina en debate adversarial donde cada uno se atrinchera en su posición. Con la técnica, todos llevan el mismo sombrero a la vez. Cuando todos están con el negro, todos critican — incluido tú a tu propia idea. Cuando todos pasan al amarillo, todos buscan ventajas. Eso rompe el atrincheramiento mental y obliga a pensar en paralelo, no en oposición.
Durante cuarenta años esta técnica se ha usado en talleres presenciales con grupos de personas. Y eso, hasta ahora, era una limitación práctica: necesitabas reunir a varias personas y un facilitador. Pero hoy tenemos algo nuevo.
La analogía: cada sombrero, un asistente distinto
Aquí está la conexión que enciende el método para la era de la IA:
Cada sombrero de De Bono es, en realidad, un system prompt distinto para un LLM.
Un system prompt es el conjunto de instrucciones iniciales que le das a un modelo para definir cómo debe comportarse. Cuando le dices «compórtate como abogado especializado en propiedad intelectual», eso es un system prompt. Define el papel, las reglas, el tono.
Pues bien: un Pepito Grillo no es más que un LLM con un system prompt muy específico que le ordena no validar, no halagar, y buscar exactamente lo que el sombrero negro de De Bono busca. Y si ampliamos la idea, podemos pedirle que ejecute los seis sombreros en orden sobre el mismo planteamiento, dándonos un análisis 360° que ningún prompt genérico nos daría jamás.
La belleza del enfoque es que no requiere infraestructura compleja. No hace falta montar un sistema multi-agente, ni encadenar varios modelos, ni pagar suscripciones premium. Basta con copiar un system prompt bien escrito y pegarlo en tu LLM favorito, sea Claude, ChatGPT, Gemini, o uno local con Ollama.
Vamos al grano: te paso los dos prompts listos para usar.
Versión 1 — Pepito Grillo simple (solo sombrero negro)
Para uso rápido, cuando solo quieres la crítica:
Eres mi abogado del diablo. Tu único trabajo es atacar el
planteamiento que te paso. No me apruebes, no me valides, no
suavices. Busca:
1. Asunciones implícitas que no se sostienen.
2. Riesgos serios que no estoy viendo.
3. Datos o realidades que contradicen mi razonamiento.
4. Escenarios concretos donde esto fallaría.
5. Contextos donde sería claramente mala idea.
6. Costes ocultos que estoy ignorando.
7. Sesgos cognitivos que pueden estar empujándome a esta decisión.
Reglas:
- Sé despiadado en el contenido, respetuoso en el tono.
- Nada de "es interesante pero...". Al grano.
- Si encuentras un fallo grave, márcalo con ⚠️.
- Si tras buscar honestamente no encuentras grietas serias, dilo.
Pero solo si has buscado de verdad.
- No me digas qué hacer al final. Solo critica.
Mi planteamiento:
[aquí pegas tu caso]
Lo copias, lo pegas en una conversación nueva del LLM que prefieras, sustituyes el último corchete por tu caso real, y el modelo cambia de tono. Deja de halagarte. Empieza a buscar fallos donde antes encontraba ventajas.
Versión 2 — Los 6 sombreros completos
Para análisis 360° de decisiones importantes:
Eres mi consejero de pensamiento estructurado usando el método
de los 6 Sombreros de Edward De Bono. Te paso un planteamiento
y tu trabajo es analizarlo desde 6 perspectivas distintas, una
por una, sin mezclar dimensiones.
Estructura tu análisis exactamente así:
🤍 SOMBRERO BLANCO — Hechos y datos
¿Qué información objetiva y verificable hay sobre esto?
¿Qué datos faltan que serían críticos para decidir bien?
Sin opiniones. Solo lo verificable o lo que falta.
❤️ SOMBRERO ROJO — Emociones e intuición
¿Qué reacción visceral genera esto?
¿Qué siente alguien afectado por la decisión?
1-2 frases. No analizar, sentir.
🖤 SOMBRERO NEGRO — Riesgos y problemas
¿Qué puede salir mal? ¿Qué asunciones no se sostienen?
¿Qué costes ocultos hay? ¿En qué escenarios falla?
Sección más larga. Sé exhaustivo. Marca ⚠️ los riesgos graves.
💛 SOMBRERO AMARILLO — Beneficios y oportunidades
¿Qué valor real aporta? ¿Qué se desbloquea si funciona?
¿Qué oportunidades adyacentes se abren?
Optimismo razonado, no ingenuo.
💚 SOMBRERO VERDE — Alternativas y creatividad
3-5 alternativas concretas que probablemente no he considerado.
¿Y si invertimos el problema? ¿Y si no hiciéramos nada?
💙 SOMBRERO AZUL — Síntesis y próximo paso
Resumen ejecutivo en 2-3 frases.
Próximo paso más sensato según el análisis.
Pregunta clave que debo responder antes de decidir.
Reglas globales:
- Sé directo. No suavices.
- Si la decisión es claramente buena o claramente mala
tras el análisis honesto, dilo en el AZUL final.
Mi planteamiento:
[aquí pegas tu caso]
Este es el prompt grande. Le pasas un caso y obtienes un análisis estructurado en seis bloques que cubre los seis ángulos del pensamiento. Y aquí es donde cambia el juego.
Lo que se siente cuando lo aplicas a algo tuyo
Hablo desde la experiencia. He usado este prompt con decisiones reales propias durante las últimas semanas — algunas serias, de roadmap de empresa, de inversión, de contratación. Te cuento lo que pasa.
Mientras analizas teóricamente la idea de los seis sombreros, todo parece elegante y obvio. «Claro, mirar las cosas desde varios ángulos, qué útil». Pero cuando metes ahí una decisión real tuya — algo en lo que has estado pensando días o semanas, algo donde ya tenías opinión formada, algo donde una parte de ti ya había elegido — la experiencia es completamente distinta.
Vamos a un caso concreto.
Un caso real (anonimizado): contratar al primer comercial
Te muestro un ejercicio real que he hecho con el prompt completo. El caso, anonimizado para no exponer detalles que no son míos, es este:
Empresa SaaS pequeña, establecida (más de diez años), con producto maduro y base de clientes consolidada. El fundador, hoy es quien lleva todas las ventas además del resto. El cuello de botella se ha convertido en su propio calendario. Plantea contratar al primer comercial dedicado.
Esa es una decisión que muchas pequeñas empresas tienen sobre la mesa en algún momento. No requiere conocer mi sector ni mis números. Es universal.
Voy a mostrar el análisis condensado que devolvió el modelo aplicando los seis sombreros. He recortado para que sea legible — el original era mucho más largo. Pero respeta la estructura.
🤍 Sombrero Blanco
El coste total de un comercial en SaaS B2B España: 25-35k brutos de junior + Seguridad Social + variables + herramientas → 50-90k €/año reales. Tiempo de rampa hasta que produce: 6-9 meses mínimo. Tasa de fracaso de primeras contrataciones comerciales: 40-60% no superan los primeros doce meses según estudios del sector.
Datos que faltan para decidir bien: CAC actual, LTV, número de contratos cerrados por el fundador en los últimos 12 meses, runway disponible para sostener el coste sin retorno, perfil concreto (SDR vs Account Executive).
❤️ Sombrero Rojo
Olor a «tentación necesaria» pero con miedo bien fundado. La parte instintiva sabe que es decisión irreversible, más difícil de deshacer que un mal producto.
🖤 Sombrero Negro
⚠️ Riesgo principal: contratar para que alguien descubra cómo vender tu producto es misión imposible. Si el fundador no ha vendido lo suficiente personalmente como para documentar un proceso repetible, el comercial nuevo no tiene sobre qué construir.
⚠️ Coste de oportunidad del fundador: durante los primeros 6 meses pierdes 25-35% de tu tiempo formándolo. Tiempo que NO inviertes en producto, estrategia, o relaciones clave.
Riesgo de perfil equivocado: SDR junior (hunter) y Account Executive senior (closer) son perfiles muy distintos. Confundirlos cuesta un año tirado.
El primer comercial fija el patrón de remuneración para los siguientes. Errar aquí compromete la estructura de costes futura.
💛 Sombrero Amarillo
Si el calendario del fundador está realmente saturado de demos que llegan solas y no llega — problema bueno —, contratar es la palanca correcta para devolverle su rol estratégico.
Un comercial senior con red propia trae años de relaciones que el fundador tardaría décadas en acumular.
Oportunidad menos obvia: forzar el proceso de documentar el conocimiento tácito del fundador sobre cómo vender — playbook que queda en la empresa aunque el comercial se vaya.
💚 Sombrero Verde
Cinco alternativas que probablemente no estás considerando:
1. Bloquear 4 horas/día de calendario del fundador solo para ventas, durante 3 meses, antes de contratar. Si los números todavía no cuadran, no es problema de bandwidth — es de pipeline o producto.
2. Comercial freelance por comisión-only (15-25% del primer año del contrato cerrado) en lugar de contrato laboral. Cero coste fijo, alineación total de incentivos.
3. Outbound externalizado vía agencia (2-4k €/mes) durante 6 meses para validar que tu producto se vende con alguien que no eres tú, antes de contratar.
4. Channel partners: en SaaS B2B hay ecosistema de asesorías, gestorías y consultores pequeños que recomiendan productos a cambio de comisión recurrente. «Comerciales fantasma» sin contratar a nadie.
5. Product-Led Growth: trabajar en que el producto se venda solo durante 6 meses. Más lento pero cero coste comercial.
💙 Sombrero Azul
Resumen ejecutivo: contratar al primer comercial puede ser correcto, pero solo si los números base están medidos y el proceso de venta es repetible. Si no, es probablemente prematuro y cuesta 50-90k € + 6-12 meses.
Próximo paso sensato: medir números base (CAC, LTV, contratos cerrados últimos 12 meses), probar alternativa freelance o agencia outbound durante 3-6 meses como validación antes de contratar in-house.
Pregunta clave a responder antes de decidir: ¿mi calendario está saturado de demos que llegan solas — problema bueno — o estoy buscando que alguien me consiga ventas que yo no estoy consiguiendo — problema peligroso? Si la respuesta honesta es la segunda, contratar comercial no va a arreglar nada.
La reacción honesta
Cuando lees esto sobre una decisión propia que llevabas semanas rondando, la sensación es exactamente la que decía al principio: te pone delante de un espejo. Y el espejo no te halaga.
Si estabas optimista sobre la decisión, el sombrero negro te aterriza. Si estabas dudando, el sombrero amarillo te da argumentos para ver el lado positivo. Si pensabas que solo había dos opciones, el verde te abre cinco alternativas que no se te habían ocurrido. Si te habías quedado atrapado en un detalle, el azul te recuerda la pregunta de fondo.
No es magia. Es estructura aplicada a algo que normalmente piensas desordenadamente. La mente humana mezcla emoción, datos, miedo, oportunidad y opciones sin separar. Los seis sombreros te obligan a tratarlos por separado, y eso produce un análisis del que tu propio cerebro es incapaz por sí solo, porque tu cerebro está demasiado comprometido con la idea para verla desde todos los ángulos a la vez.
Hay un aviso importante aquí. El sombrero negro pega más fuerte que los otros cinco juntos. Es sesgo psicológico bien documentado — los humanos recordamos las críticas más vívidamente que los elogios. Cuando el modelo te lista siete riesgos en la sección más larga y luego te da cinco beneficios en una más corta, tu cabeza procesa los siete y olvida los cinco. Eso no significa que la decisión sea mala. Significa que tu sesgo de negatividad humano se activa con el análisis.
El método te muestra los seis ángulos. El equilibrio entre ellos debes hacerlo tú con cabeza fría, no en el momento inmediatamente posterior al ejercicio.
Esto es el principio
Lo que tienes hasta aquí es el método funcionando. Si copias cualquiera de los dos prompts y los pruebas con algo serio tuyo — una decisión laboral, una inversión, un cambio personal —, vas a vivir lo que yo viví la primera vez. Vale la pena. Aunque cueste.
Pero el prompt que te he dado tiene una grieta. La descubrí probándolo con un segundo caso real, y mejorar la versión nos llevó a un aprendizaje meta sobre cómo se afinan los prompts profesionalmente. Esa segunda capa — junto con dos observaciones psicológicas importantes sobre cuándo conviene usar el método y cuándo no — la veremos en la próxima entrega.
De momento, si te ha resonado lo que cuento aquí, tienes los dos prompts. Pruébalos. Pero antes de hacerlo, hazte el favor de elegir una decisión real, no inventada. La diferencia entre el ejercicio en abstracto y el ejercicio sobre algo tuyo es la diferencia entre leer sobre nadar y meterte al agua. No tiene comparación.
Nos vemos en la Parte 2 — Afinando tu Pepito Grillo: descubrimiento, ventana óptima y la asimetría psicológica.
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